...el camino que lleva de vuelta a casa...

...érase una vez una habitación. Azul. Allí vivieron, murieron, crecieron y se cumplieron muchos sueños, promesas y deseos. La habitación azul es ese lugar que tenemos todos en alguna parte del mundo para escondernos, para escribir, para sentir o dejar de sentir, para recordar, para olvidar... y para volver a soñarlo todo...

...érase que un día, un rayo de luz alcanzó la habitación inundándola de nuevos colores, arrancando algún misterio, descubriendo nuevos rincones e iluminándolo todo. Aquella habitación, azul, que era y es de color azul, con tanta luz, pasó por un momento a ser de un color nuevo, casi mágico, que sólo me atrevo a describir como Ultravioleta. Este blog es el recuerdo de aquel momento, la suma de todos esos momentos... sed bienvenidos...
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21 de mayo de 2010

Vivir el duelo...




Hoy os dejo con un cuento precioso que me sobrecogió cuando lo leí hace ya algunas noches.


-En el fondo de un viejo estanque vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirio hasta la superficie del agua, nunca más volvía a descender donde ellas estaban.

Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirles a las demás lo que le había ocurrido. Poco después,una de dichas larvas sintió un deseo irrefrenable de ascender hasta la superficie. Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio.

Entonces experimentó una transformación magnífica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas.

Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano. Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas abajo en el fondo. Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez, hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras.

El hecho de que después de esa transformación que llamamos muerte no podamos ver a nuestros amigos ni comunicarnos con ellos no siginifica que hayan dejado de existir....

10 de mayo de 2010

Cuento del niño que comía azúcar




Me encanta este cuento: Lo escuché hace ya un par de años y me lo sigo contando con asiduidad para que no se me olvide.


-Una mujer viuda recorrió dos días de camino junto a su hijo para poder ver a Gandhi.

Tras horas de largas colas y de esperar para estar frente a él, finalmente llegó su turno. Gandhi le preguntó qué quería y la mujer le pidió que consiguiese que su hijo dejase de comer azúcar puesto que a ella no le hacía caso y estaba convencida que si él se lo pedía su hijo obedecería.


Tras meditar unos minutos, Gandhi le contestó: traiga usted otra vez a su hijo dentro de dos semanas.


Dos semanas más tarde la mujer volvió con su hijo tras otro largo y dificultoso viaje. Gandhi se volvió y le dijo al niño: “deja de comer azúcar”.

La mujer, muy sorprendida, le preguntó: ¿por qué tuve que esperar dos semanas para qué usted le dijese eso? ¿Acaso no podía habérselo dicho hace quince días? ¿no podría haberme ahorrado tan lastimoso y largo viaje?

Gandhi le contestó: no, porque hace dos semanas yo también comía azúcar.